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miércoles, 19 de febrero de 2014

Día tras día

Día tras día nuestro sindicato en los medios, pero no por su lucha sindical, no por su trabajo constante en las empresas para luchar por los derechos, por mejorar la calidad del empleo, si no por lo que las ejecutivas regionales, anteriores y actual, han cometido. Las directivas tratan el sindicato como si fuesen propietarios/as de una empresa, justificando el despido del personal, pero salvando a quienes son amigos/as.

El trabajo de tantas personas en sus centros de trabajo, jugándose su futuro y quitándose horas de su tiempo libre, es el que realmente define al sindicato, toda la estructura del mismo debe estar al servicio de esas personas, para que tengan las mejores herramientas para realizarlo. Así las federaciones se pensaron para que las ayudas fuesen dadas por personas con experiencia en el sector, que seguramente habrían pasado por los mismos problemas, y las uniones para que se coordinase el trabajo y que hubiese representantes del sindicato ante estamentos oficiales, entre otras funciones. 

Sin embargo, ahora mismo el trabajo de los/as representantes de los/as trabajadores/as está siendo perjudicado por la estructura del sindicato, ya que tienen que perder mucho tiempo en explicar las noticias que aparecen, en justificarse ante los ataques de los medios de la derecha, alimentados por las meteduras de pata de personas que tienen más cariño al sillón que al sindicato. Es cierto que en la prensa contraria al sindicato una noticia es amplificada, pero para ello hace falta que haya noticia y si la hay es porque alguien del sindicato ha metido la pata.

Si la noticia es falsa, hay que poner una demanda y sacarlo a la luz, si no lo es, mejor que escusarse en ataques al sindicato, que al fin y al cabo es más dañino que las noticias puesto que damos la impresión de que la noticia es cierta y que todos/as miramos para otro lado, es que dimita quien sea responsable, o que se le eche del sindicato si no lo hace.

martes, 7 de enero de 2014

Grano a grano seremos avalancha

En los orígenes del movimiento obrero la única fuerza que teníamos era la unión. Con mucha lucha, con muchas muertes y con muchas penurias se consiguió dotar a la clase trabajadora de una base legal y derechos. Así se consiguió poder hacer huelgas, una legislación laboral, juzgados específicos de lo social y sobre todo la legalización de sindicatos y del movimiento obrero en general.

Quizás todos esos logros han conseguido con el tiempo domesticar el movimiento obrero, ya que han logrado que su principal fuerza, la unión, se deshaga. Si antes había despidos todo el personal de la empresa se unía a luchar, entre otras cosas porque se pensaba que hoy por ti mañana por mi, si los hay ahora, al haber una legislación y unos juzgados donde acudir, la gente lo que piensa es que se cumple la ley. Pero que se cumpla la ley no significa que se haga justicia, que un despido siga los cauces legales no significa que sea justo.

Las grandes multinacionales, que son las herederas de la clase alta antigua, cambiaron las pistolas que se usaban para matar a quien encabezaba el movimiento por la difamación en los medios de comunicación, que controlan de una u otra forma, por comprar a quién se vendía y por modificar las leyes. Además usan una ciencia, la economía, por la que nos cuentan que la única forma de prosperar es seguir las tesis neoliberales. Sin embargo, su mayor logro ha sido dividirnos, con nacionalismos absurdos, con que tengamos la ilusión de poder lograr ser parte de su clase y con las armas que hemos explicado.

También nosotros y nosotras tenemos parte de culpa, ya que hemos dejado muchas veces que otras personas se ocupen de la política y del sindicalismo, sin implicarnos o haciéndolo levemente, dejando que quien se dedica a aprovecharse para su propio beneficio controlen algo que debería ser de todos y todas.

Pero todavía estamos a tiempo, a tiempo para unirnos y, grano a grano, formar una avalancha de cambio, a tiempo para regenerar el sindicato con lealtad a los principios sindicales y no a las personas que nos la piden para mantenerse en el cargo, a tiempo para un cambio social y de valores para que el dinero y los beneficios no sean el principal objetivo de las personas. Por ello, estamos a tiempo de regenerar la UGT, ¡ánimo ugetistas! 

viernes, 27 de diciembre de 2013

El anciano, la niña y el Asno.

La derecha, a través de sus medios de comunicación, aplica a los sindicatos la fábula del viejo, la niña y el asno, que dice:

Iban un viejo, una niña y un asno andando por un camino, al pasar por un pueblo la gente que los veía andando a los tres decía "vaya tontos, los dos andando y el asno de vacío". Cuando pasaron el pueblo la niña le dijo al viejo, "mire usted, mejor se sube al asno y yo sigo caminando", así lo hicieron. Al pasar por el siguiente pueblo la gente al verlo decía "vaya sinvergüenza el tío, el tan cómodo y la pobre niña andando". Esta vez fue el anciano el que dijo, "hija, sube tu a la mula que no quiero que piensen así". Por el siguiente pueblo esta vez se escuchó, "¡Vaya niña mal educada! el pobre anciano caminando y ella tan tranquila". Así que al salir la solución pareció clara, ambos irían montados. Entonces en el siguiente pueblo escucharon "pobre asno, menudos dueños malos tiene,¡maltratadores! Es un escándalo que vayan los dos montados". 

Hicieran lo que hicieran se les iba a criticar, pues bien, esa es la táctica de la derecha con los sindicatos y con los y las sindicalistas. 

Si quienes formamos el sindicato no decimos nada, permaneciendo en silencio ante las noticias donde se acusa al sindicato de corrupción, en vez de a las personas culpables como hacen cuando es la suya propia, entonces las noticias dirán que toda la estructura está podrida, que todos/as somos cómplices de una ejecutiva corrupta, que nos han comprado. Si, por el contrario, levantamos la voz y nos ponemos en pie para echar a quienes se hayan corrompido, entonces dicen que lo que queremos es quitarlos para ponernos nosotros/as, que es oportunismo, que es una forma de llegar al poder para hacer lo mismo. Supongo que se puede aplicar aquella frase de que se cree el ladrón que todos son de su condición, puesto que no pueden entender que se hagan las cosas sin un beneficio propio, por altruismo.

Como el anciano y la niña hagamos lo que hagamos ellos dirán que está mal, aunque en este caso tiene una intención clara, la de atacar al sindicato y al sindicalismo para eliminarlo. Porque les estorba, pero presisamente quienes de verdad les molestan somos nosotros y nosotras, el sindicalismo de base, que no nos vendemos, que en las empresas denunciamos las injusticias, que protegemos a la clase trabajadora. Incluso preferirán dejar de atacar al sindicato, para atacarnos a nosotros/as si acaso. Su fin último, no lo olvidemos, es acabar con el sindicalismo.

Por ello, compañeros y compañeras, no les hagamos caso, simplemente hay que actuar con el corazón, que está en la izquierda, ser coherentes con lo que se piensa y seguir en la lucha.